La vaca sagrada o el brujo
Cualquier desprevenido podría decir que la anécdota
que relataré a continuación, tiene que ver con las vacas de la India, el
antiguo avión presidencial venezolano o las adivinas de la isla del encanto, pero no, en realidad tiene que ver con
esas personas que conocedoras de información, trucos o detalles de relevancia, creen que, sin ellas, las organizaciones, las familias,
las entidades y los equipos, no existen o nunca serán exitosos.
La Armada Nacional como institución del Estado
Colombiano y cuya misión es salvaguardar y defender los intereses marítimos y
fluviales del país, cuenta en sus filas con personas con altas capacidades
técnicas y profesionales, debido a las labores multidiversas que se realizan.
Muchos de quienes adelantan labores en la Armada, han tenido que esforzarse a
través de la capacitación y la educación formal (utilizando para ello muchas
horas de descanso) para profesionalizarse y ser más competitivos.
Dado este carácter técnico laboral, en las unidades
navales siempre han existido personas que creen ser las únicas con el saber de ciertos procesos operativos o administrativos (muchos de los cuales no están descritos en los manuales), que conocen
los detalles y triquiñuelas de los sistemas, los que hacen posible operar; a estos individuos se les llamaba y llama coloquialmente "Vacas Sagradas" o "Brujos" y éstas han sido sus características generales:
- Se consideran mejores que los demás.
- Se consideran o son considerados imprescindibles.
- Piensan que son los amos y eruditos del conocimiento (lo saben aparentemente todo).
- Son celosos.
- Son engreídos, soberbios, egoístas y envidiosos.
- Nunca enseñan y si alguna vez lo hacen, capacitan por obligación, con desagrado y nunca de manera completa.
- Creen tener derecho a ser los únicos asesores y consultores.
- Quieren participar en los todos los eventos y actividades.
- Creen que el conocimiento les permitirá la preservación y poder permanecer en las instituciones.
La vaca sagrada (el brujo) del instituto
En el instituto en el que dicté clases por más de 7
años, pude laborar (si se puede llamar así) con una vaca sagrada que tenía el
cargo de jefe del departamento de tecnología. Con conocimientos
profundos sobre la informática de finales de los 90's, esta persona era el birlibirloque exclusivo con capacidad y conocimientos para programar y arreglar computadores,
conectar adecuadamente el novedoso video beam, asistir las crecientes redes
informáticas de cables negros, formatear los diskettes y desfragmentar discos
duros, buscar y chatear en internet y tantas cosas más. Sólo él podía hacer
esas cosas, ¡era el GURÚ!.
En alguna ocasión tuve un "gran percance
tecnológico" al no poder imprimir en la máquina de puntos, un conjunto de
exámenes a quienes jocosamente llamaba yardas (por ser extensos y densos) que por
esos años eran la comidilla de los alumnos que aterrorizados, los tenían que enfrentar.
Me dirigí a este gurú para informarle el problema y sin mayor desparpajo me
dijo, ¿oiga flaco, a usted es el único al que se le traba la impresora de
puntos, por qué será?, amablemente le comenté que sí sabía imprimir, pero que al parecer no había conexión entre la
impresora y el computador. Interpeló diciendo: si sabe el problema ¿por
qué no le ha dado solución? No le respondí y me mordí en cambio la
respuesta. Recuerdo que eran las 11:40 am cuando le informé la novedad y le
mencioné sobre el desarrollo del afamado examen para las 3 pm. Me dijo, espéreme
en su puesto, ahora que me desocupe voy y le hago el favor. También recuerdo que
él estaba imbuido en una página de internet llamada latinchat. Por supuesto no
fui a almorzar, me entretuve en la preparación de clases y le esperé como me
dijo.
A la 1 pm tuve a bien asomarme a su oficina y le vi
plácidamente tomando su siesta en la gran silla personal que tenía, por lo que
decidí dejarle descansar. A las 2:10 pm y teniendo sólo 50 minutos para el
examen, me dirigí nuevamente hasta su puesto y ya despierto (estando él en
compañía de otro colega), le pedí en tono suplicante que me ayudara y me
enseñara como dar solución al problema para en un futuro no tener que acudir a
molestarle, por lo que a regañadientes accedió y en el camino hasta mi puesto
me dijo estoy en esta escuela para ayudar a quien me lo pida. Una vez en
la oficina y en frente del computador me dijo escriba la contraseña del
equipo en esta libreta y hágame un favor, vaya hasta el primer piso y dígale a
Conchi que ya elevé la respuesta sobre el pedido. Insistí en quedarme para
aprender, pero éste en tono altivo respondió hágame el favor que yo lo espero y
le explico. Inocente escribí la clave y bajé raudo, esperando y anhelando
aprender sobre la solución al "gran lio de impresión". Cumplí el
pedido y subí, al llegar a la oficina de mi puesto vi que ya estaban
imprimiéndose los exámenes y se había solucionado el problema. Me atreví a
preguntarle por qué no me había esperado para enseñarme y su vulgar respuesta
fue, marino yo no estoy aquí para esperarlo ni enseñarle, estoy en esta
escuela para solucionar, además, ando muy ocupado. Supongo que la gran solución fue reiniciar el computador
(solución tipo de todos los técnicos de sistemas) y jamás permitir que
observara su gran acto de magia.
Este brujo o vaca sagrada nunca me enseñó
y con cada acción de todopoderoso, me demostró que además de ser una piedra en
el zapato para mi avance y crecimiento personal, era un ser que en poco ayudó a
la institución a la que, con su soberbia y ego, convirtió en un ente
paquidérmico, burocrático y que funcionaba por los favores que este
personaje realizaba. En todas las organizaciones existen este tipo de
personajes y si bien hay muchos libros en los que se habla sobre el fenómeno de
vaca sagrada, es preciso indicar que en un mundo cada vez más plural, interconectado y
globalizado, el conocimiento, la enseñanza y el libre compartir de
experiencias, deben ser los pivotes sobre los que cabalguen el desarrollo, la
prosperidad y el crecimiento conjunto.
Por último, detente y responde pensando en
retrospectiva:
¿Fuiste o eres en la actualidad una vaca sagrada o brujo?
¿Recuerdas como se comportaban las vacas sagradas
que conociste?
¿Qué aprendiste en positivo de esos impolutos de la verdad?
¡No creas ser imprescindible, en realidad nadie lo es!
Siempre han existido y continuarán existiendo,inmersos en sus egos.Con la tecnología al alcance de todos están destinados a desaparecer.Exelente descripción de las Vacas Sagradas,no estoy seguro si aun es utilizado ese término ya que con los años los actualizan.Regio!
ResponderEliminarSeñor Mario, será que está hablando de un "especialista en criptoanálisis y PGP"?
ResponderEliminarPor supuesto
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