El ARC Mosquera: un buque de guerra que se negaba a fenecer
El presente escrito me permití compilarlo de publicaciones del portal digital del periódico El Universal de Cartagena https://www.eluniversal.com.co/ y de comentarios de colegas de la Armada Nacional.
En el prestigioso barrio de Castillogrande en la bahía de Cartagena, se encuentra el pecio* (resto) del buque ARC Mosquera el cual fue adquirido por el gobierno Colombiano para
afrontar el conflicto con el Perú entre los años 1932 y 1933. Debido a la complejidad y el carácter especial de éste conflicto, el Ejército Nacional reforzó a las nacientes Marina de Guerra y la Fuerza Aérea. El gobierno colombiano adquirió dos embarcaciones las cuales fueron artilladas con dos
cañones de 75mm, dos prácticos cañones antiaéreos y cerca de 10
ametralladoras antiaéreas (livianas para su maniobra). Uno de ellos llamado el Highlander, tenía cerca de 1.700 toneladas y disponía de una gran caldera para trabajar con carbón y leña. Este buque fue rebautizado en Colombia con el nombre de ARC Mosquera, en homenaje al señor general y expresidente Tomás Cipriano de
Mosquera.
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| Highlander rebautizado en Colombia como ARC Mosquera |
El conflicto Colombo-Peruano se llevó cabo en la cuenca del Río Putumayo y en cercanías de la
Ciudad de Leticia, ubicada en la entonces Comisaría Colombiana del Amazonas. La
guerra terminó con la ratificación del Tratado Salomón-Lozano luego de una participación activa, decisiva y disuasiva del ARC Mosquera. Cuando este conflicto terminó, la marina colombiana continuó en crecimiento y nuevas adquisiciones entraron a formar parte de su flota, y dado que el tiempo pasa, el buque ARC Mosquera fue quedando rezagado en utilidad, por su complejo mantenimiento, así como en otros menesteres. Por tal razón la Armada pensó en venderlo como chatarra,
tal era su lamentable estado.
Detalles del conflicto y la participación del ARC Mosquera
Cabe recordar que para esa época, el país no tenía marina de guerra sino un reducido Ejército de 7 mil hombres en pie de fuerza agrupados en seis brigadas, precariamente dotados de armamento; y una fuerza aérea con muy pocos aviones y sin mayor autonomía de vuelo, según contó el señor teniente coronel Alfonso Pinzón Forero en su libro "La colonización militar y el conflicto colombo-peruano":
“De fuerza naval no había nada. Tres pequeños cañoneros dependientes del Ministerio de Hacienda, llamados Pichincha, Junín y Carabobo, mal armados, cada uno con un cañón articulado, destinados como guardacostas. Tan solo había tres oficiales de reserva procedentes de la Escuela Naval fundada por el general Rafael Reyes en 1907 y clausurada en 1909. Todo nuestro potencial, en esa arma, lo constituían tres buques fluviales que patrullaban el río Magdalena, llamados Castillo y Rada, Fernández Madrid y Mosquera, de poco calado, lentos, viejísimos y mal armados”.
Es vital decir que también se contaba con tres cañoneros fluviales blindados, con motores potentes y bien armados, llamados Barranquilla, Cartagena y Santa Marta.
Pinzón Forero en su libro también indicó que:
"El entonces presidente, Enrique Olaya Herrera, no escatimó recursos y se preparó para recuperar Leticia, que había sido tomada por los peruanos. Se armó la Marina Colombiana, el general Alfredo Vásquez Cobo fue nombrado comandante de la expedición para rescatar los territorios del sur y se ordenó comprar nuevos buques (...)
Belém es la capital del estado de Pará y la puerta de la región brasileña del bajo Amazonas. Allí se integró una gran tropa colombiana conformada por dos columnas: “La primera compuesta por los buques de guerra Mosquera, Córdoba y Bogotá, procedentes de Francia al mando del general Alfredo Vásquez Cobo, y la segunda, llegada de Barranquilla e integrada por el buque transporte Boyacá con 700 hombres de infantería, reforzados con ametralladoras y artillería, escoltado por los cañoneros Barranquilla y Pichincha y posteriormente por el cañonero Sucre, procedente de Nueva York, al mando del general Efraín Rojas”.
En el libro "Análisis histórico del desarrollo marítimo colombiano" de 2004, el señor Capitán de Navío (R) Enrique Román Bazurto, señaló que: "dentro de ellos se compró un buque que se llamaba Royal Highlander, el cual fue rebautizado ‘Mosquera’ en homenaje al general y expresidente Tomás Cipriano de Mosquera. Ese buque zarpó de Francia el 30 de noviembre de 1932 y llegó a Belém do Pará (Brasil) el 21 de diciembre de ese mismo año para pasar a Colombia y defender la soberanía nacional, ya que no se podía entrar por el río Amazonas" .
Últimos días del ARC Mosquera
La Armada Nacional en su momento y durante la presidencia de
Eduardo Santos Montejo (1938-42) solicitó a la Cámara de Representantes, autorización para vender la embarcación por 50.000 dólares y enseguida la oposición política del momento guiada por el doctor Laureano Gómez, denunció evasión al fisco ya que al parecer la Misión Americana
lo había avaluado el buque por mucho más. Por supuesto este escándalo nacional hizo que renunciara el
ministro de guerra José Joaquín Castro Martínez y se produjo el retiro de altos
oficiales de las Fuerzas Militares.
Una primera versión dice que debido a la dificultad para vender el buque, éste permaneció amarrado en el muelle de la Base Naval en Cartagena, estando mucho tiempo allí, hasta que en la noche del 25 de
junio de 1945 el ARC Mosquera comenzó a llenarse de agua muy lentamente y luego en
abundancia, por lo que en una maniobra de remolque fue sacado, varado y encallado en las afueras de la bahía; pero el agua entraba de manera acelerada lo que
obligó a dejarlo en la punta de Castillogrande, posiblemente porque allí causaba menos perjuicio.
Otra versión del señor Almirante Grau dice que el buque ARC Mosquera regresó a Cartagena después de las operaciones de defensa de la integridad territorial y este empezó a envejecer en la Base Naval, convirtiendose en una especie de estorbo porque no dejaba atracar a los mas modernos buques como el ARC Caldas y el ARC Antioquia. Por esto, decidieron remolcarlo hasta Bocagrande, que en esa época era una duna llena de ‘uvita’ de playa e icacos. “Lo recostaron en un bajo que queda frente a lo que hoy es el Club Naval y un día, como ocurre con frecuencia, un viento sur que produce unas olas gigantescas hizo el buque se diera vuelta de campana y se hundió, aunque no totalmente”.
La tercera versión (similar a la primera) encontrada en el libro de Román Bazurto dice, que el ARC Mosquera después de la disputa con el Perú y en regular estado, participó en algunas actividades en Cartagena, “pero llegó un momento en que se consideró conveniente venderlo por su mal estado. Desafortunadamente hubo problemas legales con su venta y el buque prácticamente se quedó en la Base y poco a poco empezó deteriorase”. Relató que llegó un momento en que existía el peligro de que se hundiera en el muelle y trataron de remolcarlo fuera de la bahía, pero no se alcanzó a sacar y encalló.
En fin, el pecio de este insigne buque de nuestra gloriosa y magna Armada Nacional, permanece muy cerca al Club Naval de
Castillogrande, a la vista de muchas personas que tal vez no sepan que esas
ruinas, sobre las que casi siempre revolotean alcatraces y gaviotas, fueron y son insignia
de la historia de Colombia en defensa de los intereses nacionales y de la valentía de los tripulantes que con tezón, determinación y arrojo, hicieron frente a aquellos "invasores incas" que osaron requerir violentamente la parte sur de nuestro territorio.
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| Pecio del ARC Mosquera |
*Pecio: Pedazo o resto de una nave que ha naufragado o porción de lo
que ella contiene.
**Agradecimientos a Cesar Garzón y a Ricardo Uricoechea, por los aportes en la compilación de este escrito.
Referencias
https://www.eluniversal.com.co/suplementos/dominical/arc-mosquera-49827-JSEU130339
https://www.eluniversal.com.co/suplementos/facetas/mosquera-HX1257854
https://issuu.com/museomilitardecolombia/docs/libro_flotilla2-final150414-2





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