Costeños y cachacos

Por: David Sánchez Juliao QEPD

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Un día, el destacado periodista Jairo Pulgarín me preguntó: ¿Qué sería Bogotá, o Chapinero, sin costeños? Y yo respondí: Lo mismo que sería la Costa Caribe sin cachacos. ¿Cómo así? preguntó Pulgarín, y yo me tomé unos minutos para explicar: Lo mejor para el país es que cachacos y costeños caribes nos complementemos. Porque, si los costeños nos independizamos, terminaríamos siendo, sin cachacos, una especie de Haití. Y si ustedes los cachacos se independizan, terminarían, sin costeños, siendo algo parecido a Bolivia. 

¿Cuál prefieres, Jairo: Bolivia o Haití? 

Mejor, querido amigo, sigamos siendo Colombia, costa y montañas, ajiaco y arroz con coco, fríjoles y guandul, friche y longaniza, pasillo y vallenato, Juanes y Shakira, El Flecha y Los Carrangueros, El Pibe e Higuita, ruana y guayabera, que así nos va mejor. Y agregué algo importante: Pero eso sí, mamándonos gallo unos a otros...

...como cuando alguien en una encopetada cena de alcurnias bogotanas me preguntó:

David, ¿tú de dónde eres? Y yo le respondí: Bogotano, yo soy bogotano, de los Sánchez de Teusaquillo y los Juliao de La Candelaria. Y la dama rezongó: ¡Pero hablas como costeño!... La miré y le lancé el dardo:

Claro, ¡porque me he pulido!

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