La inverosímil broma al marino Jhonny
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Luego del periplo en ultramar y el desarrollo como marino en el ARC Malpelo, fui destinado por el mando naval para ir en reemplazo del S3 Melo (trasladado a la Flotilla Fluvial del Magdalena <FFM>) quien me "cajoneó", como se dice coloquialmente en la Armada, ya que de manera cobarde y artera hizo que fuera el suscrito quien llegara en su reemplazo, en los primeros años de la última década del siglo XX, a una estructura vital para el logro de los objetivos Militares en el río Magdalena, mientras él se quedaba por mí en el buque oceanográfico.
"Algo que a Melo le agradeceré eternamente, debido a que lo aprendido allí y en otras estructuras de la Marina, posibilitaron que forjara el carácter y el espíritu militar"
La hipotética broma
Llegué con 20 años recién cumplidos a la FFM con el grado militar de Marinero, a laborar en uno de los departamentos del comando de la Flotilla; con 2 años de experiencias, bromas soportadas e implementadas, anécdotas de lobo de mar y tantas cosas más, que permitieron que rápidamente me pudiera adaptar muy a pesar de no tener los conocimientos para desempeñarme en ese específico Departamento, dado que mi preparación para esa época era la de ser Hidrógrafo, un oficio principalmente marítimo y no fluvial.
En esa Unidad, a la que pocos querían ir, sólo había en tierra un suboficial en el grado de Marinero (a quien llamaremos Jhonny); este personaje había pedido el retiro de la Armada 1,5 años atrás y estaba a la espera de que el mando confirmara la fecha de baja mediante resolución. Por ello, pasaba sus horas de descanso ingiriendo licor hasta perder la noción del tiempo y embriagarse completamente, aunque cabe aclarar que siempre estaba prístino en sus labores y actividades operativas como radioperador. Sólo tenía una novedad, al llegar al camarote de tripulación luego de embriagarse, se desnudaba completamente y se acostaba boca abajo en la primera cama que encontrara, dejando con ello, sus pertenencias tiradas en el piso o en cualquier lugar.
Recordé que algún ávido superior del buque oceanográfico me había dicho que cuando estuvo abordo de un buque de calderas, tuvo a bien "aplacar" a varios de quienes perdían la conciencia por ingerir licor, dejando en alguna parte de sus cuerpos, clara de huevo ya que esta al secarse y por ser inodora, se asemeja al líquido seminal. Dijo también que buscaba causar interrogantes y preguntas en los abyectos alicorados, muchos de los cuales reflexionaron sobre sus díscolos actuares.
Sólo fue esperar el momento y coordinar previamente con Eduardo (el Tanque* de la Unidad) para que me entregara un huevo y extraer de él, la comentada clara. Sabiendo que Jhonny había salido de franquicia y que esta iba hasta las 12 de la noche, lo esperé convencido que llegaría profundamente embriagado, lo que efectivamente se confirmó. Esperé que procediera como lo hacía y luego de observarlo dormido y roncando boca abajo en la primera cama del camarote, con sumo cuidado esparcí toda la clara de huevo en su espalda, en su pierna, en la sabana blanca y en su muslo izquierdo. Esperaba que cuando despertara, quedara en su cabeza que al estar borracho, perdía los estribos y con esto, el pudor... ¡Pues no fue así!
Cuando se despertó a las 6:30am se levantó de la cama y gritó insistentemente "¡Me violaron!", "¡Mi capitán, me violaron!" y desnudo fue al armerillo**, tomó su fusil, cuatro proveedores y se fue entre lagrimas para la guardia sin escuchar a quienes como yo, intentábamos calmarlo. Vociferaba que quien había perpetrado el acto lascivo, había sido "sabañon", un suboficial segundo casado con especialidad electrónico, que no dormía en la Unidad y que hacía honor a su particular apodo con sus impertinencias y bromas constantes. Fusil en mano, Jhonny fue a esperar a "sabañon" quien debía llegar a la guardia en la rutina que por esos días arribaba a las instalaciones a las 7am, pero éste no llegó debido a que tenía una cita médica.
Ofendido y perturbado porque el aparente victimario no llegó, tomó por rehén a un infante de marina que desprevenidamente se le acercó en tono conciliador, ante el abrumado público conformado por los miembros de la FFM que armados hasta los dientes (apuntándole), asustados, perplejos y dubitativos, observaban al siempre calmado y bonachón Jhonny. Éste llevó al plagiado infante de marina hasta un puesto de centinela cerca del río y sentenció llorando que no lo soltaría hasta que "sabañón" no llegara. Veinte minutos después de tomar al rehén, arribó a la Unidad el comandante a quien habían llamado una vez se armó el desnudo y descontrolado Jhonny.
El Oficial de Guardia contextualizó al comandante a su llegada y mientras se dirigía caminando hasta el puesto de centinela en el que se encontraba Jhonny y el retenido, me le acerqué y le dije que necesitaba hablar con él, me contestó presuroso que después e interpelé que era importante que me escuchara antes de conversar con Jhonny. Se detuvo, le conté de forma genérica sobre la broma y lo que esperaba de ella, me disculpé. Me miró con una cara de pocos amigos, no pronunció palabra con relación a la chanza y me dijo "luego conversamos, vaya a las 10am a mi oficina con el libro de relaciones°". Por supuesto... ¡entré en pánico!
El comandante se acercó hasta Jhonny, inicialmente el Marinero rehusó que se acercara pero cedió ante las peticiones y el talante de un ejemplar comandante. Le dijo algo al oído. Jhonny soltó al plagiado, le entregó el fusil y los proveedores al capitán, y salió caminando desnudo para el camarote, con la mirada absorta de los presentes, no sin antes pasar por mi lado, mirarme con una leve sonrisa como la del Joker y simplemente decirme "Negro, que buena broma... casi mato a alguien llave, me la hiciste!". Ninguno escuchó lo que me dijo.
Antes de 10am, el comandante le dijo al ayudante que debía presentarme a relación. Me dirigí como había dicho, con el libro de relaciones. Arribé a la oficina de ayudantía y fui recibido con la vivaz secretaria de comando, la señora Elcy. Ella me dijo, "negro, espera y le aviso al capitán". Ingresó a la oficina y desde lo lejos vi al comandante cambiar su siempre tranquilo rostro cuando ella le dijo que había llegado. Esperé 5 minutos eternos y me fue autorizado ingresar a la oficina de comando.
Para la época, el proceso disciplinario de relación se daba en presencia del posible señalado, el comandante como autoridad acusadora y juez, y todo aquél superior que fuera requerido en virtud de la pertinencia de la falta. En este caso, sólo estaba el comandante, lo que me pareció muy extraño. Estando aún en la puerta la secretaria, el capitán me gritó para que ella escuchara "Marinero, parece firme y preséntese a relación por mal servicio", empalidecí y me presenté. Gritó nuevamente "¡Elcy, cierre la puerta! ¡Que nadie venga a interrumpir ya que voy a sancionar ejemplarmente a este muérgano marinero!"
Una vez cerrada la puerta me dijo "Lo voy a sancionar con diez días de arresto severo por la broma a Jhonny, pero si me cuenta los detalles de la broma, le dejo los días en caución°° por un mes", accedí claro. Sonriente me dijo "Siéntese y cuénteme... el que peca y reza, empata". Le relaté con lujo de detalles, ocasionalmente se reía a carcajadas, en ningún momento me interrumpió y finalmente me dio la mano y expresó "Gracias por contarme; te pasaste negro, se salió de las manos y pudo resultar un muerto", "Párese firme y tome el libro", "Si le preguntan responda triste, que lo sancioné con 10 días de arresto severo, luego de un gran jarabe mandibular y un enorme regaño con gritos". Llamó por el intercomunicador a Elcy y le dijo "Entre". Se paró en frente de mí y poniendo cara de aparente furia espetó "Elcy, llévese a este marinero, no lo quiero ver. Le metí 10 días de arresto severo", guiñó el ojo sólo para que yo lo viera y salí sin mirar atrás.
Para terminar esta historia hipotética, durante el mes en caución me porté sin tacha, Jhonny nunca habló sobre la broma hasta su retiro y presumo que tampoco con el comandante. Si bien el asunto referido no pasó a mayores, no generó heridos ni daños colaterales, se convirtió en la broma referente de la Unidad a inicio de los años noventa, junto con la frase: "Ojo que si tomas y te emborrachas, el negro te echa clara de huevo".
La anterior historia es ficticia.
Glosario
* Encargado de los víveres de alimentación.
** Lugar en el que almacenan las armas y las municiones en una Unidad Militar.
° Libro de castigos y trabajo extra.
°° Es decir, si tenía una conducta y disciplina ejemplares, se anulaba la sanción.
Las anécdotas de unidades militares, son situaciones que hoy nos embargan, de alegría, nostalgia y es grato trasladarse a esa época para sentir el orgullo de haber sido militar.
ResponderEliminarGracias por el comentario Carlos.
EliminarMario , excelente hermanito, un fuerte abrazo
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